Los pre-veranos

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Hoy es el primer día del pre-verano.

La temperatura ha ido subiendo estos días sostenidamente, aunque, cómo no, también ha tenido picos arriba y abajo y todavía no nos podemos confiar en la constancia.

Se van abriendo las ventanas, y los corazones,  y se empieza a notar el olorcillo a humedad y a esas horas de después de cenar, los pájaros sonando como gritando, el sentimiento de tranquilidad, las conversaciones a la fresca… eso sí que no cambia. La chaqueta por si refresca.

La gente con mono de comer helado. Los heladeros con ganas de comerse a la gente. Las conversaciones telefónicas encargando sabores de chocolate y limón, el helado de violetas…esto creo es nuevo. Igual que las miles de sensaciones que está trayendo la nueva época, la nueva estación que tras un amado invierno ha dejado paso a una vida significativamente más alegre y diferente. De la cual ya han dejado de asustarme las horas.

Hoy ya es casi verano, aunque yo, a ratitos sigo teniendo los pies fríos del invierno y recordado ese gran blanco de amor.

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Stormy / Rain or CHANGE

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Stormy / Rain or CHANGE

Me contó que hoy, justo hace un año cruzó navegando por primera vez el Ecuador.

– Pasé de latitud Norte a latitud Sur, al ladito del océano Atlántico.

Hace un año era tu cumpleaños y hace un año también que estoy de cambio.
Encajo lo que me cuenta, porque a veces me siento extraña dentro de mis propios sentimientos. Escucho, por fin, y logro entender el esfuerzo diario que hacemos por estar bien con ese carácter que hemos desarrollado, esos recuerdos que hemos vivido y esas situaciones que normalmente sabemos nunca volverán, pero que dejan una marca infinita.

Es tiempo de cambio, pero cada día lo será, por lo que es tiempo también de modificar cómo aceptamos la nueva situación.

Next door to..

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Next door to..

Una luz que es a veces real y otras indescriptible es ese tipo de luz que te atraviesa limitándose sólo a llenarte de energía… esa luz sin retoques, tan pura y tan genial que se recuerda sola, y a solas… como luz.

Rayos de sol que reflejan a su vez todas las esencias, inocentemente sinceradas en una de esas tardes eternas, de calidez también humana.

Ese conjunto de tardes de luz y de puestas de sol perecederas, a las que siguen noches infinitas e irreversibles acompañan mi sensación sentida, llenando de quietud sus minutos sostenidos.

Soy presa de esa luz, esas tardes, esos rayos y esas palabras que las acompañan, y que sin todavía dominar la noche, de luna y de fatigas dan por iniciado un sol de incendio y explosivo.

A vista de pájaro, un paisaje, un teatro.

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Antes de iniciar una etapa nueva pienso en ideas que alguna vez han llegado a mí y con las cuales me he sentido identificada, y es entonces, en esas veces, cuando no tengo ni la más remota idea de lo que me espera, cuando paro y pienso; un lugar nuevo es como ir a una función de teatro.

Al principio entro, me siento, miro… Tranquilamente. Cuando empiezo a sentir algo más de intriga, y ya la curiosidad puede conmigo todo empieza a interactuar entre sí, los actores, las luces, el sonido e incluso el público, carcajadas y aplausos… ya me voy sintiendo más adentro.

Los días siguen, quiero decir, la representación sigue y es cuando uno empieza a sentir si esa historia va a ser para él la interminable o no. El punto final lo pone cada uno y es por eso que acabo pensando… ojalá no caiga el telón…

Hay escenas que realmente nos dejan sin palabras y nos llevan a un sentimiento de expectación total, produciendo un cambio, una nueva decisión, una sensación distinta para hacer frente a la vida y es entonces cuando recuerdo aquello que a veces he leído…

 …No viajamos para ver nuevos lugares sino para tener una nueva visión de las cosas.

/Atardece Chicago, al fondo la Torre Willis//

Huellas

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[…]No tengo ningún dios. Si lo tuviera, le pediría que no me deje llegar a la muerte: no todavía. Mucho me falta andar. Hay lunas a las que todavía no ladré y soles en los que todavía no me incendié. Todavía no me sumergí en todos los mares de este mundo, que dicen que son siete, ni en todos los ríos del Paraíso, que dicen que son cuatro.

En Montevideo, hay un niño que explica:
– Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre.

//E. Galeano// Las huellas digitales

*En la foto, una calle adoquinada de Lisboa. Febrero 13′